Aunque en una entrada anterior ya hablamos de la producción de merchandising, hoy os hablaremos de un caso particular y específico, que es el de las campañas de crowdfunding. A pesar de ofrecer grandes posibilidades y atraer a mucha gente, también tienen sus riesgos y muchos aspectos a tener en cuenta. Así que si alguna vez te has planteado hacer una campaña de crowdfunding para tu juego que incluya recompensas físicas, estas son las cosas que tienes que tener en cuenta.
Pero antes, un pequeño matiz: aquí nos referiremos al crowdfunding en general (que significa micromecenazgo) y no solo a “Kickstarter” porque, aunque es la plataforma más popular sobre todo para videojuegos, es el nombre de la marca, y no es la única que existe (es como llamar Nocilla a todas las cremas de cacao).
Los beneficios de las recompensas físicas
Aunque hoy también veremos el lado negativo de las recompensas físicas en campañas de crowdfunding, vamos a empezar por lo bueno, que no es poco. Habrás visto que muchas campañas suelen ofrecer recompensas físicas, algunas de ellas muy exclusivas y caras, y quizá te habrá hecho ilusión imaginarte productos similares tematizados de tu juego. Pero aparte de por lo bonito que puede ser, estas recompensas tienen un motivo y un objetivo muy claro.
La realidad de las campañas de crowdfunding es que atrae mayoritariamente a un público al que le gusta mucho la exclusividad y el coleccionismo. El principal incentivo de la gente para apoyar campañas es tener acceso a algo que el resto de gente no tendrá cuando el producto final salga a la venta, y si encima es algo físico que la gente puede tener y lucir en sus estanterías, aún mejor. Por tanto, es algo que siempre va a llamar la atención de tu audiencia en la plataforma y atraerá más ventas.
Aunque el beneficio que tú obtendrás por las ventas de copias físicas de tus juegos es mucho menor que el de las digitales, es muy posible que la venta de esa copia no se hubiera producido si no hubiera existido en versión física. Y además, es cierto que si tienes recompensas físicas y más caras, la cifra final recaudada por el crowdfunding seguramente sea mayor (aunque el beneficio no lo sea porque vas a destinar muchísimo a producir todo lo físico prometido). Y, por qué no decirlo, eso puede atraer a más patrocinadores, y también puede ser un punto a favor a la hora de llamar la atención de la prensa o firmar con un publisher.

¿Qué pasa si decido producir por mi cuenta?
La realidad es que, a no ser que tengas mucha seguridad sobre lo que quieres hacer y los recursos para ello, no te aconsejamos que lo hagas. Aunque puedas ahorrarte algo de dinero, al menos inicialmente, los dolores de cabeza que te va a traer y el tiempo que vas a tener que dedicarle seguramente no te merezcan la pena.
Para empezar, los cálculos tendrás que hacerlos con mucho margen porque si los productos físicos se envían cuando el juego se lance al mercado, puede haber pasado bastante tiempo. Eso significa que los costes de producción habrán aumentado seguro, puesto que los precios de todo van subiendo.
Otro aspecto muy importante a tener en cuenta son las unidades. En la gran mayoría de casos vas a tener la obligación de producir un número mínimo de unidades, por lo que tienes que hacer las predicciones lo más ajustadas posible de lo que puedes manejar. Y es que si produces algo que requiere un número muy alto de unidades mínimas fabricadas, luego puedes acabar teniendo problemas con lo que sobre, y seguramente no quieras tener tu casa abarrotada de peluches que se quedaron por vender en la campaña de crowdfunding.
Y, aunque es verdad que algunos productos podrás venderlos o distribuirlos de otra manera cuando lances el juego, aquí también entran tus patrocinadores. Según qué producto sea y según a qué te hayas comprometido, habrá cosas que no puedes dejar que estén disponibles también fuera de la campaña, porque los usuarios de plataformas como Kickstarter quieren exclusividad, y si luego ven que las recompensas exclusivas se pueden conseguir en otros lugares, alguno puede enfadarse.
En cuanto a las unidades físicas de tu juego por tu cuenta, tendrás que tener muchas cosas en cuenta, y no solo a nivel de la caja y el disco o el cartucho. También tendrás que encargarte, por ejemplo, de las calificaciones por edades y pagar PEGI, USK o ESRB, que es algo que no es precisamente barato y además es bastante complicado de gestionar.

Los costes de producción
Como ya habrás intuido por la sección anterior, lo más importante a la hora de producir recompensas físicas para una campaña de crowdfunding es ser en todo momento plenamente consciente del coste total de la producción para que esas recompensas no te cuesten más dinero del que recaudes. Aunque esto parece muy lógico, a veces es fácil olvidarse de contar con algún aspecto que desajuste completamente tus planes, o de no tener en cuenta problemas e imprevistos que puedan surgir. Y es que el coste real incluye producir el producto, que te llegue a tu domicilio o al almacén de distribución, contar con que un porcentaje de los envíos se perderán o llegarán dañados…
Si no quieres complicarte demasiado con todo esto, lo más fácil que puedes hacer es no producir las recompensas tú. En todos los campos siempre va a haber expertos que puedan encargarse de la producción y la logística por ti, y aunque evidentemente te va a costar más dinero porque se quedarán un porcentaje por su trabajo, tú vas a tener mucha más tranquilidad y seguridad.
En el caso de las copias físicas de tu juego, puede encargarse un publisher que se dedique a hacer ediciones físicas de juegos porque ya tendrán experiencia produciendo la mayoría de productos que puedas querer incluir en una edición física de tu juego. Y en caso de haber algo especial que ellos no produzcan, también puedes llegar a acuerdos extras para poder mandar los productos a su almacén y que se encarguen de la logística y transporte de ellos. Una vez más, el ahorro de tiempo y complicaciones seguramente te compense mucho el dinero gastado. Y esto es totalmente compatible con que puedas autopublicar tú el juego en digital si así lo deseas, o que llegues a un acuerdo con un publisher para ello.
Sí, todos los intermediarios se van a llevar dinero, pero a la vez te van a ofrecer seguridad de que al menos no vas a perder. Eso sí, obviamente revisa bien los acuerdos y negocia bien para que la porción que se lleven no sea exagerada sino que sea justa para ambas partes.
Los gastos de envío
Al igual que pasa con los costes de producción, los costes de envío también hay que tenerlos en cuenta, y hay que comunicarse en todo momento con los patrocinadores para dejar claro cuándo y cómo se cobrarán.
Nuestra recomendación es que los gastos no los cobres cuando lances la campaña, sino un par de meses antes de hacer el envío, y que dejes claro que lo harás así durante la campaña. Y es que, al igual que con los costes de producción, es muy probable que entre el momento de la campaña y el momento del envío, los precios hayan cambiado, y así te ahorrarás sustos económicos si han aumentado o problemas con los patrocinadores.
Y como pasaba con los costes de producción, también habrá una gran diferencia si toda la logística la gestionas tú o la gestiona una empresa con un almacén propio y experiencia, ya que una vez más quizá te ahorres dinero, pero acabes teniendo problemas por culpa de imprevistos o cambios de reglas en el juego. Imagina tener 1.000 backers de producto físico y tener que parar el desarrollo del videojuego para que todo tu equipo trabaje como en un almacén. O los imprevistos que tú no puedes prever. Esto es lo que ha sucedido ahora, por ejemplo, con los aranceles y los envíos a Estados Unidos, donde incluso Correos acabó frenando envíos durante semanas y que ahora mismo supone muchos problemas para todo el que quiera enviar allí.

Experiencia de Toni Cuenca de North Tokyo
El año pasado colaboramos con Toni en la campaña de Kickstarter de su juego TIES: Soul Link, una campaña con unas recompensas físicas muy atractivas que además los backers de la campaña ya han recibido. Le preguntamos por su experiencia gestionando la producción y posterior envío de estas recompensas, y esto es lo que nos ha contado:
“Al preparar la campaña de Kickstarter, me propuse que las recompensas físicas fueran atractivas, pero también realistas en cuanto a los costes de envío. No tenía mucho sentido ofrecer productos pequeños como pines o pegatinas si el envío iba a costar más que el propio artículo, así que opté por peluches, figuras y libros de arte. Busqué fabricantes que trabajaran por unidad para evitar quedarme con stock sobrante; en el caso de los peluches, al requerir un mínimo de producción, sí que me sobraron, pero logré cubrir los costes y aprovecharé las unidades restantes para sorteos, prensa y el lanzamiento del juego. Por eso creo que este punto es fundamental: asegurarte de que lo que fabriques no te sobre y no acabe costándote dinero.
Otro punto clave fue asegurar que las muestras fueran fieles al producto final y que todas las recompensas tuvieran un acabado profesional. Para mí era importante que cada una se sintiera como una pieza de colección, por lo que cuidé también especialmente el packaging. Por suerte, al venir del mundo del diseño y la publicidad, pude crear personalmente todos los materiales sin añadir costes adicionales. Este detalle también influye en la experiencia del backer: cuando recibe la recompensa y percibe ese cuidado, es más probable que le deje un buen sabor de boca y comparta fotos de los productos en redes.
En cuanto a la logística, al final opté por un enfoque mixto: gestioné personalmente los envíos más sencillos y delegué los más delicados en una empresa especializada. Aunque resulta algo más caro, te ahorra mucho tiempo y quebraderos de cabeza. Los gastos de envío, siguiendo la recomendación de Lara, los cobré más adelante mediante BackerKit para ajustarlos a las tarifas reales del momento; además, conviene dejar un pequeño margen en los precios de la campaña para cubrir posibles variaciones y no acabar cobrándole al backer un envío desorbitado.
En lo relativo a los aranceles de EE. UU., me informé del cambio que venía y aceleré el envío de las recompensas antes de la fecha, evitando problemas. Ojalá este tema mejore en los próximos meses, porque hoy por hoy sigue siendo un auténtico quebradero de cabeza enviar algo a EE. UU.”

En conclusión
Producir recompensas físicas para campañas de crowdfunding es un proceso complicado y en el que seguramente tendrás que contar con los servicios de mucha gente ajena a tu proyecto para poder sacarlas adelante sin muchos problemas, pero también es algo muy bonito y que puede traerte ventas extra en una plataforma donde la exclusividad se valora por encima de todo. Esperamos que si te estás planteando hacer una campaña para tu juego, estos consejos te resulten útiles, y que si ya la has hecho compartas con nosotras tu experiencia. ¡Nos vemos en la siguiente entrada!
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