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El followback se traduce en español como «hazme casito», y consiste en una táctica muy cutre para ganar seguidores, pero más habitual de lo que parece.

El followback o hazme casito

A todos nos ha sucedido que nos han seguido cuentas a las que no hemos devuelto el seguimiento, y que a los dos días han dejado de seguirnos. ¿Por qué? ¿Qué he hecho mal? ¿Qué le gustó de mí al principio y por qué ahora me ha abandonado? No eres tú, es esa cuenta.

Hay gente que, para ganar seguidores, sigue a cuentas para llamar su atención y que estas le devuelvan el seguimiento. Eso se llama followback y existe como hashtag que se utiliza mucho. Bien utilizado, lo que puedes estar haciendo es recomendar cuentas similares a la tuya o cuentas que admiras para darlas a conocer. Mal utilizado es que anuncias que vas a seguir a cualquier cuenta que te siga, con el mero objetivo de inflar vuestra la cuenta de seguidores. Pero, ¿os habéis parado a pensar que no sólo aumenta el número de followers sino también de followed? Es decir, que si tienes 20.000 seguidores (he dado con muchas cuentas así), ¡sigues a 20.000!

Tener 20.000 seguidores y seguir a 20.000 cuentas da a entender que…

  1. Siguen por seguir. Les da igual el conteido de las cuentas.
  2. No leen a esas cuentas. Tal vez tengan un listado con las cuentas que le interesan añadidas para seguir sus conversaciones, pero no leen ni de lejos a todas las que siguen.
  3. Están desesperados por fam, no por aportar calidad.
  4. Además, es curioso ver que las publicaciones de este tipo de cuentas tan infladas tienen casi nula interacción. Y el motivo es que a sus seguidores les da igual lo que les cuenten.

El lado oscuro del followback

Para que comprendáis lo enrevesado del asunto, el followback no se suele hacer de manera manual buscando una a una las cuentas que creen que te lo van a devolver. Para nada. Existen aplicaciones en las que tú enlazas tu cuenta y les das mil permisos, y ellas se encargan de seguir y dejar de seguir. Puedes configurar qué tipo de cuentas quieres seguir. ¿Las que están cerca de donde vives porque eres un negocio local? ¿Las que tienen intereses comunes como cine, música o videojuegos? ¿Tal vez un rango de edad? Pide y te lo darán.

En una aplicación en concreto que nos enseñaron hace años, cada vez que tu cuenta seguí a otra te daban 2 monedas virtuales. Sin embargo, cada vez que una cuenta seguía la tuya, te quitaban 3 monedas. Por lo que tenías que seguir y seguir cuentas para que te pudieran devolver el follow. O también podías pagar con dinero real por esas monedas virtuales. ¿No suena una táctica totalmente vacía de valor, y que sólo sirve para inflarte el ego? En su momento ya hablamos de los números que importan en redes, e importa más la calidad que la cantidad.

Si no me devuelves el follow ya no te ajunto

Y volviendo a algo que comentábamos al inicio, si a las 24 o 48 horas no sigues de vuelta a esas cuentas que te han seguido, ¡te dejan de seguir! Las aplicaciones lo hacen de manera automática. Es brutal, ¿verdad?

Caer en este tipo de artimañas para parecer más exitoso sólo lleva a un círculo vicioso del que no se podrá salir. Si pagas por bots tendrás que mantener ese ingreso o si no te dejarán de seguir al cabo del tiempo. Si haces followback vas a terminar siguiendo a miles y miles de personas y dará una imagen muy rara de tu cuenta. Y quienes nos movemos en redes a nivel profesional nos damos cuenta de esas cosas.

Crea contenido de calidad, aporta algo a la comunidad, y crece poco a poco

Esfuérzate, prueba, erra, vuelve a probar… No hay una fórmula mágica si no cuentas con dinero para hacer un marketing brutal, si no tienes un amigo influencer que te dé un empujón o algo similar. Tienes el poder de tu creatividad, de sacar lo mejor que llevas dentro para aportar algo y esperar que a la gente le guste. Os animamos a ello.

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