Oh, hi! 👋 En los últimos días, ha habido un debate bastante candente sobre la caducidad de los juegos digitales, que conceden licencias y no propiedad, DRM, etc. Aunque este debate no es nuevo, sí ha venido dado por una nueva política de PlayStation que ha generado mucha polémica. Pero ¿qué es lo que ha pasado realmente? ¿Qué dicen las diferentes posturas? Y lo más importante, ¿qué dice PlayStation? Hablemos de todo esto en más profundidad para entender mejor el problema y el mercado actual de videojuegos.

A finales de marzo, hubo una actualización de sistema en PlayStation aparentemente normal. Sin embargo, a partir de entonces varios usuarios de PlayStation 4 notaron algo diferente: un temporizador de 30 días había aparecido en el apartado donde se especificaba el estado de la licencia de un juego digital comprado.

Algunas personas empezaron a sospechar que esto significaba que no podrías jugar a tus juegos digitales offline, o que tendrías que iniciar sesión y conectar tu consola a Internet al menos una vez al mes para poder iniciar los juegos digitales comprados a partir de esa fecha. En un intento de aclararlo esto, algunas personas se pusieron en contacto con el servicio técnico de PlayStation, aunque las respuestas no fueron del todo concluyentes. Lo que sí estaba claro es que había habido un cambio en el DRM de PlayStation, y esto enfadó mucho a los consumidores.

Nadie entendía muy bien por qué PlayStation quería forzar a sus usuarios a validar sus juegos digitales cada 30 días, por lo que los usuarios siguieron indagando. Tras más pruebas e investigaciones, algunos empezaron a obtener respuestas algo más convincentes, y que parecen dar una explicación más razonable a este cambio de política: era una herramienta antifraude, y la licencia no se iba a renovar cada mes, sino que se iba a renovar una vez y después ya era para siempre.

La conclusión a la que se ha llegado es que desde el mes pasado, cuando compras un juego digital Sony emite una licencia temporal de 30 días (en vez de una permanente como antes) para que puedas jugar offline, y si te conectas una vez después de que acabe el período de reembolso del juego, que son 14 días, la licencia pasa a ser definitiva y ya no habrá más comprobaciones. Esto significa que sí tendrás que conectarte a Internet al menos una vez tras la compra, pero que no tendrás que renovar la licencia periódicamente como se pensaba al principio.

¿Y cuál es el motivo de esto? Los usuarios especularon que es para intentar paliar los efectos de una práctica que llevaban a cabo algunos jugadores, que eran capaces de extraer las licencias indefinidas y después pedir un reembolso, haciéndose con los juegos de forma gratuita. Con este sistema, para cuando la licencia se convierta en una definitiva, los usuarios ya no podrán pedir un reembolso, erradicando así esta práctica de raíz.

PlayStation ha tardado varios días en confirmar si esto era verdad. Finalmente, han dicho que efectivamente, solamente es necesario conectarse una vez tras la compra del juego, pero tampoco han dado explicaciones del porqué del cambio. Si se trata de una medida antifraude realmente, como parecía al principio, habría sido más fácil anunciarla antes o justo al lanzarla. La gente se iba a enterar igualmente (como ha sucedido) pero se habrían evitado las especulaciones.

Este comportamiento también puede llevarnos a pensar de que inicialmente esto podría haber sido un globo sonda, que es como se conoce en marketing a lanzar una idea para evaluar la opinión pública de manera preliminar, y que en un futuro no muy lejano se cumplan los peores presagios. Por ahora no parece que sea así, pero habrá que estar atentos.

Como siempre pasa en este tipo de debates online, en los días posteriores han surgido un montón de comentarios. La disputa entre contenido digital y físico estaba servida por enésima vez, y se ha vuelto a poner en el foco de la discusión algo que la gente tiende a olvidar: que cuando compramos algo en digital, compramos una licencia para poder usarlo que puede ser revocada en cualquier momento, por lo que no somos los dueños de por vida. Por otra parte, los productos físicos tampoco están libres de escrutinio. Ocupan espacio físico, lo cual puede ser un problema si no tienes mucho espacio y, además, muchos requieren igualmente de conexión a Internet y de actualizaciones para poder ser disfrutados bien, ya que no son pocos los que salen rotos y requieren de un parche el primer día.

Pero la verdadera cuestión es que los consumidores se han sentido, por enésima vez, desprotegidos ante los cambios de política por parte de una gran corporación. No es la primera vez que sucede algo parecido, y aunque parece que se trata de una medida antifraude, algunos usuarios lo ven como un paso hacia políticas cada vez más anticonsumidor en la que no seamos dueños de nada. Y todo esto porque no ha habido transparencia ni comunicación, que es el otro gran problema de fondo. Si realmente este era el motivo, no comunicarlo solo ha generado desconfianza y especulación en todas las direcciones, y la falta de comunicaciones oficiales durante los primeros días después del incidente no han hecho más que agravarlo.

En los años recientes, las compañías nos van quitando derechos poco a poco, nos vamos hirviendo y sin saberlo como los caracoles. Estamos a merced de empresas que usan todo tipo de tácticas, incluso lanzar rumores o filtraciones a propósito para llevar la conversación al público de forma forzada y ver cómo reacciona, que intentan manipular a los medios para que les presenten de forma más favorable, y que utilizan distracciones para que el gran público se olvide de las cosas malas que hacen.

En esta situación, PlayStation ha tardado de más en comunicarse de forma abierta y, aunque parece que finalmente se trata de una medida antifraude, hay algo que podemos sacar en claro: como consumidores, lo que nos queda es quejarnos y decidir no consumir. Podemos hacer que se oigan nuestras voces a través de mensajes enfadados, sí, pero también hablando con la cartera y decidiendo dónde invertimos y qué apoyamos con nuestro dinero. Somos mucho más poderosos de lo que creemos, y podemos hacer que incluso grandes gigantes salgan a dar la cara y rectifiquen sus errores si jugamos bien nuestras cartas.

“This is the way the world ends

 Not with a bang but a whimper” 

The Hollow Men, T. S. Eliot, 1925.

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